Si no has probado un churro, te has perdido  gran parte de la historia del mundo resumida en una golosina. El origen del churro es tan universal que las naciones no se ponen de acuerdo para atribuirse la receta original de tan deliciosa masa frita.

Sin embargo, podemos decir que nació en China bajo el nombre de Youtiao y consistía precisamente en masa hundida para comerla como botana salada.

El churro tiene diferentes posibles lugares de procedencia ya que en  el mundo árabe también existen alimentos similares como el llamado “Mushabbak”, bocadillo libanés, sin embargo, el origen más cercano es en España durante la ardua jornada de los pastores que ameritaban un buen bocadillo, pero ante la ausencia de hornos para pan, se decidió una masa frita espolvoreada con azúcar y llamarle “Churro”, debido a la semejanza con los cuernos de las ovejas Churras.

Posteriormente los conquistadores llevaron estas recetas a América y cuando se hizo popular en México fue adquiriendo diferentes formas hasta lo que conocemos y consumimos el día de hoy.

Actualmente el churro se puede comer con gran variedad de rellenos como cajeta, chocolate, mermelada o helado y espolvoreados en azúcar y canela. Su grosor puede variar e incluso comerse en forma de sándwich. En todas las presentaciones posibles, siempre diremos los mexicanos que estamos comiendo un churro, pero nunca deberá faltar una deliciosa taza de chocolate caliente.

No importa de dónde venga, nuestros churros mexicanos, reinventaron la receta y hoy forman parte de nuestra cultura.

Has probado los churros de Rosa Negra, acompañados de helado dulce de leche con vainilla con un toque de salsas de caramelo, chocolate y vainilla.

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